Bauticé como ¡Luz!, (2.001), un texto inmenso como una ópera –porque se canta y se canta… la verdad-: me ha mantenido lúcida la creencia de que Después de un túnel, viene la luz.
Esta confesión íntima o lírica, se ve corroborada por el subtítulo del texto, Melancólica cinematografía… ¡Luz, cámara, acción!, inevitablemente remiten las palabras al argot cinematográfico. Por eso ahora digo, PLANO MEDIO LARGO, que es el plano típico de la narración cinematográfica… y DIFRAZ. Yo me difrazo para discursear…

La protagonista de ¡Luz! es una doctora en neurolingüística que se llama Luz Beatrice. El libro son sus diarios. Por la mañana, cada día un caso distinto de afasia. En el estilo guionístico de la toma cinematográfica, desfilan sus pacientes tartamudos, ecolálicos, amnésicos… mudos totales.
Las visitas de estos pacientes se contrapuntean con sus anotaciones cotidianas. Observaciones que revelan cómo a los ROBOTS NEURO-INSPIRADAS que todos somos, nos va mucho mejor en la vida y en la muerte, una vez que asumimos nuestra vegetalidad, nuestra FALTA endémica de memoria. FALTA que es, aunque nos las demos de sabihondos.
conditio  sine  qua  non
de nuestra clase, homínidos inteligentes en grado sumo.

La doctora Luz Beatrice, que acompaña y guía cada mañana un paciente distinto a través de su particular infierno, anota su propia crisis también:

1) ¿Se puede curar la afasia, cuando se sabe que toda definición del lenguaje es positivista, es utilitarista, ya que el lenguaje es OBRA…? Hablamos para diversificar, colorear, divertirnos…
¿Cómo distinguir la ficción de los condenados de la luminosa ficción de los ganadores? ¿No reside justamente la irrealidad en esa línea mendaz …?

2) El eterno femenino… pues el amor fue prescrito por cortesía de la lírica trovadoresca del siglo XII… ¿Hay otra salida para las mujeres que no sea la del contrapunto musical… in a sentimental mood, haciendo un uso versallesco del mismo arte…?
Sin embargo, no sólo de las técnicas poéticas, las mujeres son algo así como el TALLER TOTAL DE LA REPRODUCCIÓN…

3) Cuando ya no nos es posible distinguir la técne del ars -¿algo ha distinguido alguna vez las técnicas de las artes que no fuese la explotación económica…? No, ¿verdad…? ¿Escribir es arte o técnica…?-. ¿Es legítimo permitir que las palabrejas freudianas y psicoanalíticas en general, como, líbido, inconsciente, sublimación… sigan infectando el escaso silencio que nos queda…?

4) ¿Se puede aún mantener el ridículo de que las prácticas médicas acrediten la hegemonía de ideologías…? Luz Beatrice se pone, se quita la bata blanca…. Sí, ¿pero cuándo hace el gesto de desautorizarse…? Ella sabe que la nuestra es también una infernal travesía a través de interrogaciones sin fin… Compasión, se podría haber llamado ¡Luz!.... una bíblia en verso que escribí arrebatada de divina cólera hacia los inoperantes mamotretos llamados informes clínicos… Como no informaban de nada bueno, eran sólo una retahíla de las torturas infringidas, me tuve que vengar, y un PLANO MEDIO LARGO da cuenta de cómo doce hombres sin piedad ( Rimbaud, Beckett, H. von Kleist, Kafka, Handke, Dostoievski, Proust, Nietzsche, Deleuze, T.S. Eliot, Shakespeare y Valéry), sorprenden en trance de vergonzosa ignorancia al homo sapiens sapiens, sobre la mujer o TALLER TOTAL DE LA REPRODUCCIÓN.

Tiniebla alumbra tiniebla. Luz Beatrice concluye su
investigación con un mayúsculo NO. Se impone una nueva definición
de afasia, una nueva definición de lenguaje…- caída de las mitologías
sobre la memoria humana; desmoronamiento de cualquier
planteamiento biologista sobre la localización de los focos bélicos…
muchos son los maravillosos sucesos que en su clínica y en su
cabecita tienen lugar…

(Este libro no está disponible en pdf, pero la apasionante e intrépida historia de las robots neuroinspiradas, encuentra expresión exacta en Pez (espada) y cristal, pdf, 2.004.)

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