Verano 2003


(…) Aún tendremos que agotar el lance,
arrojar al silencio la agonía
como quien tira el corazón al fuego. (…)

A.Gamoneda


Aún estoy pensando cómo me disfrazo para pontificar sobre esta Retórica de la inmediatez, que proyecté escribir en el 2.003…
Al parecer, conseguí disimular mi descaro: humildemente escribí Jazz después del infierno, (pdf disponible). Me disfracé provisionalmente de woman blues singer… ¿Alguien se enteró de que, contra Nietzsche, afirmaba yo que amor y tiempo son supersticiones específicas del filósofo…? ¿No…? O.K., no me gusta levantar polvareda.

Pero hoy, mi corazón está por fin frío, voy a liquidar el dichoso asunto sin más demoras… toda vez que los libros en los cuales esta síntesis se perpetúa, de nuevo enfrentan el tema de forma paródica. La única solución de continuidad (y también la única didáctica posible): reírse de uno mismo.

Son tres las claves de una retórica de la inmediatez:

1) Visión estereoscópica:
Es lección conocida: los biólogos distinguen por la posición frontal de los ojos y por la visión estereoscópica al tipo de mamífero que ve volúmenes. Un gato no ve una escultura. Un pájaro no ve volúmen; ignoramos qué suerte de obstáculo percibe un pájaro… una escultura debe ser algo así como un improvisado soporte para un plumífero… La cuestión trascendente: la visión estereoscópica es consubstancial al ser humano. Eso significa que pensamos estereoscópicamente. De manera inevitable: A.-vemos en tres dimensiones. B.-escribimos verdades tridimensionales bidimensionalmente. Pues la huella de toda verdad tridimensional es -no podemos hacer otra cosa-, la descomposición de esa verdad (ficción, hipótesis…), en las dos dimensiones del papel o de la pantalla… -inestimable colaboración de la así llamada perspectiva renacentista...
Como éste es el truco secular de la abstracción humana, desde el primer documento escrito, cuesta mucho de comprender hasta qué punto es patético el nombre de pensador. PENSADOR: el sabio autoengañado. Y por supuesto, eso es así tanto para los Principios de Filosofía natural
de Newton,
como para la Poética de Aristóteles. Sólo la mecánica cuántica, a decir verdad, se cura en salud, negando la tradicional relación entre tiempo y movimiento. Y como yo misma no puedo decir: pienso que pienso, sino con embaucadoras palabras, me remito a la interfaz inmensa del planeta visto desde los satélites que asedian humanamente el globo terráquueo con inocentes fotografías panorámicas... ( Ver: RED>virtual).

2) Cromo, cromático… color:
Entre la construcción lingüística de la realidad y su construcción sensorial, hay semejanzas (verdades… que no son sino ficciones consensuadas… con el fin de consensuar una ficción, acordamos una forma vinculante, que nos permita desechar incluso legítimamente las falsas hipótesis… las tesis minúsculas, insignificantes…);

… puede haber DIFERENCIAS. Éstas son los CROMOS, los colores (claves afectivas). Así, por ejemplo, en Pez (espada) y cristal, (pdf, 2.004), la esclavitud de los negros americanos, sus complicadísimos cantos de jubilosa rebelión, maldiciones y llanto, EXPRESAN el sentido propio que la población adolescente -puesto que sus hábitos sociales no son más que un mosaico cultural-, está en ese preciso momento creando. Una realidad lingüística (sensorial, gestual, religiosa, conceptual…), que se conoce como blues, y que, como es bien sabido, impuso su sentido propio al sentido común de la raza blanca imperante; a las leyes de la perspectiva en la realidad sensorial dominante.
La raza negra se pone en pie de guerra y vence. La victoria es, según el juicio histórico, miserable: se venden al mejor postor. En sociedad, no hay revolución de la se pueda extraer otra lección que la de la vista panorámica…

Mas no seamos mezquinos. En un blues pasa lo mismo que en la tragedia de la Grecia arcaica: intuición, catástrofe y treno. El blues, con su extrañísimo y salvaje elogio de la traición expresa, de manera absolutamente perfecta, la relación paradójica entre la construcción lingüística y la construcción sensorial de la nueva realidad que aglutina a una población como sociedad en su momento fundacional… mientras agoniza.
Este momento fundacional y rebelde es un cromo. Un cromo es, tal vez, mínimo. Y tal vez, ése sea también el motivo de que jamás se deje captar por la fotografía.
Un cromo basta para empezar a construir una nueva definición de amor. El amor se viste, se disfraza con muchos colores para ocultar su calor, su buen humor.

3) Hojuelas sin miel:
Sólo quebrando las formas de escribir prosa, poesía, ensayo; mezcándolos, mostrando la improcedencia, clasificación de textos en géneros, es posible escapar al determinismo conceptual de la visión panorámica. E hilvanar cromos
Empecemos por la metáfora (foto en scope, portada de esta web). El milhojas, el hojaldre o las hojuelas, es un antiguo pastelillo castellano: masa, con manteca mágica amasada, cocida al horno, que hace hojas superpuestas… -es buena la metáfora de la nueva forma de escritura para quien necesita explicarse como alma que lleva el diablo… ¿verdad?
De la metáfora visual o sensorial, a su definición: como si intentásemos describir los cambios incesantes en una imagen calidoscópica, se trata de hacer constar sólo –sobre el papel-, trocitos y trocitos de sentido, ambiguamente estructurado –no voy a acabar dando la receta…-. Cada palabra escrita es tan sólo ficción del concepto aludido. Cada frase es tan sólo parodia de frase… creándose un hojaldre de sentidos que permite siempre subsistir al precedente, como en una formación geológica: decir lo contrario sin renunciar a lo contradictorio
(Roland Barthes, Lo obvio y lo obtuso).
Justificadas las hojuelas por lo que hace a la forma estrófica,
-más que un intermedio entre prosa, poesía y ensayo, rapsodia-,
queda aún por explicar su principal característica, ese dulzor desaliñado y salvaje del sin miel…

¡Miel sobre hojuelas!, aquí exclamos alborozados, cuando el perfecto telón cae sobre una circunstancial perfección…
Pues bien, quítele usted al hojaldre la perfección metafísica, la empalagosa dulzura del saber consensuado…

                                                                            …HOJUELAS SIN MIEL.

 

(Este libro no está disponible en pdf. Pero la forma estrófica hojuelas sin miel, sí que lo está en Milhojas, (p.70), Pez (espada) y cristal (pdf, 2.004).
Punto y aparte (pdf. 2.005) abunda en la cuestión de la visión estereoscópica. Y PAZ miau PAZ será una colección de cromos para la construcción de una nueva realidad.)

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